martes 12 de julio de 2011

LA SALIDA DE DE GEA DEL ATLETICO DE MADRID

El texto es de Carlos Borrego Gracía.

Papá, ¿por qué somos del atleti? Tan capciosa pregunta, fruto de una penosa campaña publicitaria, que refleja el estado actual de degradación de mi atlético de Madrid, antes de la llegada mesiánica de la familia Gil a la dirección, y posterior propiedad del club, no tendría en aquellos tiempos, previos al llamado “Gilifato”, otra respuesta que: "Por qué el atleti es un grande, un club campeón, o casi campeón";. Si señores, en su historia el atleti era el pupas (como lo denomino su otrora presidente, Vicente Calderón) por perder la final de la Copa de Europa en el último minuto, no por luchar agónicamente por el séptimo puesto para jugar un torneo menor. Aquel junio de 1986, en el que Jesus Gil resultaba vencedor de unas elecciones a la presidencia del club, supuso el comienzo del fin. Porque, aunque ya no se recuerde, aquel atleti, tan sólo tenía una liga menos que el FC Barcelona, y había disputado sólo una final de Copa de Europa menos que el ahora considerado mejor club del planeta.

Y, después, la nada…….

La nada porque transcurridos 26 años , una nefasta Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (digo nefasta pues de los 23 equipos de 1 y 2 división que en Europa se han acogido al concurso de acreedores, 22 son españoles), una apropiación indebida del paquete mayoritario de acciones del antiguo club deportivo, ahora Sociedad Anónima Deportiva, Atlético de Madrid, (y digo apropiación indebida en tanto que el TS así lo declaró en sentencia penal firme, aunque el delito estuviera prescrito), una nefasta gestión económico deportiva (el club, pese a ser el 17º que más ingresa en Europa, cerca del 8º, ha sufrido una intervención judicial, tiene una ingente deuda, se ha transformado en un mercado persa y comisionista de compra y venta de jugadores, no tiene un proyecto sólido o definido deportivo), todo ello, y no la tortuosa llamada a la “mala suerte”, han llevado a que un equipo grande se haya transformado (para dolor del que suscribe) en un equipo histórico. Y en breves y sucintas palabras esta es la respuesta al por qué un chico de 20 años, que lleva desde los 8 años en su regazo, decide abandonar un club con 2 millones de seguidores, que otrora luchaba por todos los campeonatos. Y a eso únanle el bipolarismo del futbol español actual, con las ingentes diferencias que perciben por derechos de televisión dos clubes deportivos, respecto del resto de equipos que, sin ser clubes deportivos, son sociedades anónimas deportivas (sin posibilidad de endeudarse más allá de los límites del derecho mercantil), lo cual nos da una evidente respuesta a la cuestión planteada y la situación de “escozicación” que vive nuestro campeonato nacional de liga.